Hace muchos años en el pueblo vivia , un campesino conocido por ser valiente… o demasiado curioso. Que mientras los demás evitaban la cueva debido a lo que decían de ella, él aseguraba que todas esas historias eran inventos para asustar a los niños.
Una tarde, mientras regresaba del campo, decidió acercarse a la cueva para demostrar que no había nada extraño. El cielo comenzaba a oscurecerse y el viento movía las ramas de los árboles, produciendo un. sonido que parecía un susurro.
Cuando llegó a la entrada, sintió algo extraño:
el aire era más frío de lo normal y el silencio era tan profundo que ni los insectos se escuchaban , encendió una lámpara y entró.
Al principio el camino era estrecho, pero después la cueva se abría como un enorme salón de piedra. Las paredes estaban cubiertas de grietas que parecían formar rostros deformes cuando la luz de la lámpara se movía.
Entonces ocurrió algo extraño.
Escuchó pasos detrás de él.
Se volteó rápidamente… pero no había nadie.
Pensando que era su imaginación, continuó caminando. Sin embargo, mientras avanzaba, empezó a notar que su sombra en la pared no se movía igual que él.
La sombra se quedaba quieta… y luego se movía un segundo después.
El corazón le comenzó a latir con fuerza. Decidió regresar, pero cuando dio la vuelta, el camino por donde había entrado parecía mucho más largo y oscuro que antes.
Fue entonces cuando escuchó una voz grave salir desde lo profundo de la cueva.
—¿Por qué entraste… si sabías que no debías hacerlo?
La lámpara comenzó a parpadear violentamente y sintió un escalofrío recorrerle la espalda.
De repente, en la pared frente a él apareció una enorme sombra con forma de cuernos, mucho más grande que cualquier persona. La sombra parecía salir lentamente de la roca, corrió desesperadamente hacia la salida.
Mientras corría, sentía pasos pesados detrás de él, como si algo enorme caminara por la cueva.
Justo cuando estaba por salir, una mano invisible lo empujó contra la pared. Sintió un ardor terrible en el brazo, como si algo lo hubiera quemado.
Con todas sus fuerzas logró salir de la cueva y cayó al suelo afuera, respirando con dificultad.
Cuando llegó al pueblo, todos notaron algo extraño, sin embargo cuando contaba lo sucedido y enseñaba su brazo donde había sentido el ardor ,los demas no veían nada solamente el era capaz de ver la marca de quemadura.
Desde ese día, dejó de hablar de la cueva. Se volvió un hombre silencioso y evitaba salir de noche.
Pero lo más extraño ocurrió semanas después.
Algunas noches, los vecinos escuchaban golpes en la puerta de su casa. Cuando abrían… no había nadie.
Y a veces, desde el interior de la casa , se escuchaba otra voz hablando con él.
Una voz grave… que no era humana.
Dicen que murió años despues pero que su alma todavía anda vagando cerca de la cueva.
Y desde entonces, algunos habitantes del pueblo aseguran que, en las noches de luna nueva, se puede ver una sombra parada en la entrada de la Cueva del Diablo.
Una sombra que parece esperar a alguien más que se atreva a entrar.
Los ancianos del pueblo siempre terminan la historia con una advertencia:
“La cueva no está vacía… solo está esperando.”
Narrado por Estrellita

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