Dicen que en una calle tranquila del pueblo hay una farola vieja que apenas enciende. No está rota... solo parece cansada.
Cada noche, cuando alguien pasa solo, la luz empieza a parpadear. No es muy fuerte, solo lo suficiente para volver a verla.
Los vecinos dicen que no es la electricidad.
Porque siempre sucede en el mismo punto de la calle.
Justo donde, hace años, alguien resbaló en el banco mojado una mañana y nunca más se levantó.
Desde entonces la lámpara parpadea cuando alguien pasa.
Como si le hubiera advertido.
O como si se riera.
Un señor del barrio dijo una vez:
"Si la lámpara parpadea cuando pasas...no te preocupes.
-No es que quiera asustarte.
Hizo una pausa y añadió:
"Él ya te ha visto... y está esperando su turno."
Desde entonces, todo el mundo camina más rápido por esa calle.
No por miedo.
Pero para la educación...
para no hacerte esperar
nadie.
Escrito por Juan José

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